Recordando el pasado, cuando era niña, yo leía un montón de libros que me divertían mucho porque tenía el tiempo y la imaginación para crear mundos de solo palabras al frente mío. Como adolescente, el colegio y los amigos empezaron a tomar todo mi tiempo libre e interés, en el cual leer, ya no me parecía tan divertido. Como adulta joven, las responsabilidades y la universidad tomaron control de mi vida atrayendo muchos días inquietos y muy temidas noches abrumadoras de tanto estudio.

A partir de ese momento decidí que necesitaba escaparme de la realidad y leer un libro otra vez para atraer la diversión de nuevo a mi vida.

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